Yeyé

Era una revisión normal; recogida de análisis y eco en consulta… nada trascendente, a priori.

-Me resulta imposible escaparme del trabajo a esa hora – me dijo Jero.

-¡Ah! Ni te preocupes; me acompaña mi madre, si es solo para recoger los análisis del tercer trimestre…

Ninguno de los dos imaginábamos que aquella cita de revisión lo cambiaría todo.

-Elena, escúchame -me dijo el ginecólogo- en los análisis sales infectada por citomegalovirus…Y empezó a hablar de la posible afectación del bebé… hipoacusia, ceguera, parálisis cerebral, microcefalia, retraso mental…

La verdad no recuerdo cuánto tiempo estuvimos allí; creo que dejé de escuchar en algún momento; no entendía nada… todo había ido bien hasta entonces… ¿qué había pasado?

-Te vamos a derivar a La Paz, a la unidad de alto riesgo.- fue lo único que entendí al final, antes de que me dieran un volante que sería el primero de tantos otros.

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Salí de la consulta lo más entera posible. Mi madre me miraba con esa preocupación tierna que solo miran las madres, pero sin decir nada. Al final arrancó: llama a Jero- me dijó. Marqué su número y antes de que me cogiera el teléfono, toda mi angustia contenida empezó a salir en forma de lágrimas: algo no va bien- le dije… y ahí empezó todo…

Tres días después nos recibía la doctora Fernández de La Calle, en La Paz. Hora y media estuvimos en consulta. Con máxima profesionalidad, toda la paciencia del mundo y un cariño que nunca olvidaré, nos explicó todo.

Mis análisis habían dado positivo en citomegalovirus (CMV a partir de entonces). Uno de los pocos virus placentarios que existen. Muy común y bastante inofensivo, a no ser que estés embarazada. Entonces la cosa cambia, el virus atraviesa la placenta y puede generarle grandes daños en el feto.

Muy común y bastante inofensivo, a no ser que estés embarazada. Entonces la cosa cambia, el virus atraviesa la placenta y puede generarle grandes daños en el feto.

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Nos explicó qué podíamos esperar y cuáles serían los pasos a seguir en caso de que el yeyé naciese infectado. Pero no todo tenía porqué ser terrible. Todavía había espacio para las buenas noticias: no todos los bebés nacen infectados, a pesar de que las mamás se contagien. Y, además, en la ecografía del yeyé no había indicios de malformaciones ni lesiones cerebrales. El hecho de que me hubiese contagiado en el tercer trimestre, y no antes, ayudaba bastante.

-Hay que esperar- nos dijo la doctora- en cuanto nazca el bebé le haremos las pruebas y entonces veremos.

Estaba ya en la semana 35 del embarazo. No quedaba mucho pero aquellas semanas se nos hicieron eternas…

Sabemos que es inevitable pero consultar internet no siempre ayuda… los pronósticos eran desoladores y la información confusa… A pesar de todo, creo que en silencio los dos albergábamos  la esperanza de que el Yeyé no naciera infectado…

…en silencio los dos albergábamos  la esperanza de que el Yeyé no naciera infectado…

Y llegó el gran día; era un miércoles, 25 de octubre. Jero se fue a trabajar como un día más pero a las 12 y pico de la mañana tuvo que salir corriendo para llevarme al hospital: estaba de parto.

A las 17:30 teníamos al Yeyé con nosotros. Después del piel con piel, nos subieron a planta. Y aquel día dormimos más o menos tranquilos. Pero duró poco.

A la mañana siguiente, la analítica de orina y una punción lumbar confirmaban nuestros miedos; Yeyé había nacido contagiado. Estábamos hablando de un bebé con citomegalovirus congénito.

A partir de ahí, los grandes profesionales de La Paz iniciaron el protocolo. Yeyé fue ingresado en la REA, le hicieron ecografía cerebral, resonancia magnética, el screaning auditivo, fondo de ojo, le vio la neuropediatra y comenzamos el tratamiento con el antiviral…

Han pasado 8 meses de aquello. Pero todavía hoy me emociono cuando recuerdo lo bien que se portó todo el personal con nosotros… Enfermeras, pediatras, médicos… todo el mundo fue súper comprensivo, agradable, empático… y profesionales. Muy muy profesionales. Desde aquí un abrazo muy fuerte a todos y nuestro máximo agradecimiento.

Desde aquí un abrazo muy fuerte a todos y nuestro máximo agradecimiento.

No estuvimos mucho tiempo ingresados. Una vez que le habían hecho todas las pruebas y el tratamiento estuvo regularizado nos fuimos a casa.

Creo que no éramos conscientes de lo que aún nos quedaba por delante…

Han sido, y aunque en menor medida aún siguen siendo, días y días de consultas y revisiones… Siempre digo que en esta baja de maternidad he paseado más por los pasillos del médico que por el parque. Después decidimos que lo mejor era que yo cogiera una excedencia porque la agenda médica del Yeyé no era compatible con volver al trabajo.

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Siempre digo que en esta baja de maternidad he paseado más por los pasillos del médico que por el parque.

Reconozco que cuando veo a mamás y papás perdidos por los pasillos de ese gran hospital que es La Paz, siempre pienso: ¡qué suerte! ¡Eso es que vienen poco!

En estos meses hemos pasado por la consulta de enfermedades infecciosas, otorrino, neurólogo, atención temprana, paidopsiquiatría, analíticas cada quince días… y seguro que alguno más que ahora se me olvida…

Pero hay que tener conformidad -que diría la abuela de Leti- y no nos podemos quejar; de hecho, 8 meses después soy consciente de que tenemos que dar gracias a Dios. Yeyé tiene CMV congénito pero su pronóstico es muy bueno. Sin lesión cerebral, su mayor afectación parece estar en el oído, aunque todavía está por confirmar. Trabajamos también el desarrollo motor con una fisio maravillosa porque el peque tiene un poquito de retraso motor, pero a día de hoy estamos trabajando a tope  y yeyé evoluciona perfectamente.

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Somos conscientes de que Yeyé será un niño observado con lupa durante su primera infancia; de que nos quedan bastantes consultas médicas a las que acudir; de que Yeyé podría llegar a tener pérdida de audición; de que puede ser que algún leve trastorno de aprendizaje nos acompañe durante su escolaridad... y aunque esto no lo quiere nadie, somos conscientes de que somos afortunados. “Los primeros del pelotón” nos dijo en una ocasión el Dr. Baquero -el gurú en CMV de La Paz que tantísimo nos ha ayudado desde el principio-  “en esta carrera que os ha tocado correr, vuestro Yeyé está situado entre los primeros del pelotón”.

…y aunque esto no lo quiere nadie, somos conscientes de que somos afortunados

Así que también me gustaría mandar un mensaje positivo y de esperanza a todas las familias que se encuentran en esta situación. Porque la casuística de cada niño es distinta; porque cada enano es un mundo y tendréis que tener paciencia hasta que podáis saber a qué os enfrentáis exactamente y porque, aunque sabemos que las secuelas pueden ser muy graves, también hay casos, como es el del Yeyé, en los que la afectación puede ser poquita…

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Pero también sabemos que no siempre es así y, en cualquier caso, e independientemente de los niveles de afectación, estamos convencidos de que la concienciación y el conocimiento previo por parte de padres y ginecólogos son las mejores armas para combatir el CMV congénito. Y, desgraciadamente, todavía queda mucho por hacer en ese sentido.

Por eso, si habéis llegado hasta aquí buscando información sobre el CMV congénito, Bienvenidos a MamasCmv. Estamos aquí para intentar ayudaros.